El futuro de la arquitectura verde

A lo largo de la historia, las casas se erigían para aprovechar sol, aire y agua. Siglo XX: se asumió que los combustibles baratos aportarían luz, calor y aire artificiales. ¿Siglo XXI?


Coincidiendo con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria en varios países de manera simultánea y con el endurecimiento del crédito entre empresas, instituciones y ciudadanos, la arquitectura sostenible ha pasado estar presente en varios proyectos mundiales de distinta índole (residencias, oficinas, obra civil y pública).

No existe una definición inequívoca de arquitectura sostenible, ni tampoco de construcción sostenible -o verde, o ecológica-.

The Economist, por ejemplo, hace hincapié en lo difícil que es calcular el grado de sostenibilidad de una casa o edificio, de modo que la llegada de varios sistemas de certificación medioambiental tales como el estadounidense LEED, el más conocido, ayudarán a clarificar este emergente mercado.

En la construcción sostenible, materiales y tecnologías arquitectónicas nacidos en centros tecnológicos se entremezclan con conceptos ancestrales y métodos industriales.

Asimismo, existen productos destinados a aumentar la eficiencia energética y medioambiental de las casas y edificios ya construídos: instalación de paneles solares térmicos (para calentar agua sanitaria) y fotovoltaicos (producción de electricidad); mejorar el aislamiento de ventanas y cerramientos; instalar iluminación y electrodomésticos de bajo consumo; automatización de los espacios, entre otras medidas.

El listado de materiales empleados en un proyecto de construcción sostenible, por ejemplo, varía tanto como el tipo de construcción o reforma que se lleve a cabo. Bambú, balas de paja, madera procedente de bosques gestionados con responsabilidad, piedra de cantera, piedra reciclada, metal y otros productos reciclados, reciclables, renovables, no tóxicos (lana, ladrillos, bloques y paneles elaborados con papel, tierra comprimida, adobe, arcilla, tierra cocida, corcho, coco, platos de fibra vegetal), y un largo etcétera. Por sus características -coste, durabilidad, carácter aislante-, incluso el cemento puede encajar en un proyecto de construcción sostenible.

Y ya se trate de un espacio de 30 metros cuadrados o de un gigantesco rascacielos, la construcción sostenible aboga por emplear no sólo materiales de construcción naturales, funcionales y no tóxicos, sino producidos localmente, para minimizar al máximo el coste energético derivado de su transporte.

No obstante, desde la pequeña casa prefabricada hasta la terminal de un aeropuerto, existen métodos y preceptos fundamentales para asegurarse de que la construcción cumple con las principales prácticas de la arquitectura sostenible.

más info en: http://www.faircompanies.com/main.aspx?uc=notampl&id=421&sec=1

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